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"Yo desprecié los grados y distinciones. Aspiraba a un destino más honroso: derramar mi sangre por la libertad de mi patria" Simón Bolívar

domingo, 25 de septiembre de 2011

La guerra mediática

La guerra mediática

Néstor García Iturbe


Primeras manifestaciones de la Guerra Mediática

Los medios de difusión fueron un magnífico instrumento para llevar a cabo la expansión territorial de Estados Unidos. La propaganda de los horrores que cometían los indios contra los “pobres colonos”, justificó la masacre que llevaron a cabo los que se internaban en las tierras de los nativos para despojarlos de ellas.

La prensa de la época y también algunos libros, rememoran la “heroica” resistencia de Sam Houston (agente del presidente de Estados Unidos) y su acción al frente de una milicia formada por los colonizadores (no se hablaba del ejército de Estados Unidos que también participó) contra el ejército mexicano, que se planteaba había cometido horrendos asesinatos entre los estadounidenses residentes en esa región, todo lo cual trajo como resultado la “independencia” de Téxas, que posteriormente se convirtió en un estado más de la Unión.

Para iniciar las hostilidades con México y poder apropiarse de una buena parte de su territorio, el presidente Polk designó a su agente confidencial, Thomas O Larkin, para repetir la maniobra que Sam Houston había realizado en Texas.

Los medios de prensa de la época divulgaban los sufrimientos de los colonos estadounidenses, los horrores cometidos contra ellos y sus familias, las “provocaciones” del ejército mexicano y la muerte de alguno que otro miembro del ejército estadounidense cuya tropa se había internado en territorio de México.

Se había creado el ambiente propicio para “responder” el ataque de México, lo que llevó a las tropas estadounidenses a la capital del país y les aseguró apoderarse de California y Nuevo México, todo santificado y justificado por la prensa, tanto ante el pueblo de Estados Unidos, cuyos hijos habían muerto, como ante la opinión pública internacional.

Un corresponsal del New York Journal fue enviado a La Habana, se hospedó en el Louvre, hotel del que prácticamente no salía, pero diariamente enviaba partes de prensa sobre los horrores que cometían los españoles contra los cubanos. El clima de inseguridad existente aconsejó que para defender vidas y haciendas de estadounidenses se enviara el acorazado Maine a la Habana. El resto de la historia ustedes la conocen, más de cincuenta años de neocolonia.

Al final de la Primera Guerra Mundial, nuevamente los medios de prensa se pusieron al servicio de los intereses imperiales. Rusia firmó la Paz con Alemania. Esta decisión por parte del gobierno Bolchevique no beneficiaba los intereses de Estados Unidos, por lo que se inició una fuerte campaña de prensa contra el naciente estado socialista y en especial contra su líder, Vladimir Ilich Lenin.

La campaña era parte de una conspiración para derrocar el poder soviético, eliminar a Lenin y a los dirigentes de dicho estado. Dentro de las acciones emprendidas estuvo la falsificación de algunos documentos donde se hacía ver que Lenin era un agente de Alemania. Estos documentos y la campaña mediática no surtieron el efecto deseado, pero dieron la justificación para que las tropas estadounidenses desembarcaran en la Siberia, donde participaron en distintos combates, para retirarse después de sufrir un número considerable de bajas.

Debe tomarse en consideración que en aquella época era la prensa plana casi el único vehículo de divulgación, a lo que se podían agregar los libros y comenzaban a surgir otros medios en estado incipiente como el fonógrafo, el cine y la radio.

En estos momentos los medios de difusión se han multiplicado como resultado del adelanto científico, lo cual hace más complejo el desarrollo de la guerra mediática. Televisión, cine en colores y hablado, radio de onda corta y larga, sistemas de información computarizados, transmisiones satelitales, teléfonos celulares y otros, aunque puede decirse que la complejidad ha actuado favorablemente en cuanto a la cantidad de personas que tienen acceso a los mismos y la velocidad con que un mensaje puede llegar a los más apartados lugares del mundo.

El Objetivo de la Guerra Mediática

El periodista y activista, Michel Collon evidenció las cuatro reglas básicas de la desinformación bélica:

  1. Satanizar al enemigo (representando su gobierno, sus soldados y tal vez su pueblo come diablos o cómplices).
  2. No ubicar el contexto geográfico e histórico real.
  3. Ocultar los verdaderos intereses
  4. Hacer olvidar las manipulaciones mediáticas del pasado (organizando una amnesia generalizada para que las poblaciones acepten esta nueva guerra).

Quizás todo esto pudiera resumirse en “tergiversar la verdad”. La idea siempre ha sido mostrar al contrario de una forma que cause pavor en todo aquel que reciba la información que se ha preparado y que internamente justifique y considere adecuado cualquier tipo de respuesta que se le de a sus actos, por fuerte que esta sea.

En ocasiones es necesario realizar acciones que se pueden achacar al “enemigo” con el fin de que todo el que reciba la noticia sobre las mismas se identifique con la necesidad de luchar y destruir al que realice dichos actos.

Por lo reguilar todas etas acciones de la guerra mediática en las que se tergiversa la realidad, con el tiempo salen a la luz pública, se origina un escándalo durante algunos días y posteriormente pasan al olvido.

Algunas manifestaciones de Guerra Mediática

Las famosas torturas en las cárceles vietnamitas que se dijo sufrieron los miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos, incluyendo la “caja del tigre”, de la que tanto se habló, se perdieron en la nada, porque en la nada estaban. El caso del oficial de la CIA que informaba de la muerte de varios vietnamitas y ante la duda planteada por su mando, le cortó las orejas a los muertos y se las mandó a su jefatura para que no dudaran de su palabra, no fue divulgado como merecía esa actitud criminal.

Las campañas desarrolladas durante la guerra de Angola en la que se acusaba al MPLA de torturar y asesinar prisioneros, posteriormente fueron desmentidasas por la propia realidad y conocido internacionalmente que esa era precisamente la forma de actuar de los seguidores de Sabimbi, el protegido de la CIA, cuyas tropas además asesinaban civiles y violaban mujeres y niños.

Podemos poner por caso la destrucción de las llamadas Torres Gemelas en el 2001, su presentación por televisión que recorrió el mundo y el sentimiento de solidaridad que esto causó con la población de Estados Unidos. Este sentimiento fue creado por los medios de prensa para buscar la justificación y aprobación de la llamada “guerra contra el terrorismo” que tantas muertes y destrozos ha causado en el mundo. Se utilizó un hecho por parte de la prensa, cuyo origen fue tergiversado, para crear el apoyo necesario a las campañas invasoras a los campos petroleros del medio oriente.

Precisamente hace pocos días se comenzó a divulgar que ningún avión atacó el Pentágono, que fue un cohete disparado contra dicho edificio lo que causó la destrucción. Hasta el momento, en la forma en que las autoridades y la prensa estadounidenses divulgaron la noticia, había sido un avión, del cual nunca se mencionaron pasajeros ni se encontraron sus restos. ¿Quién disparó el cohete?
¿Desde donde lo disparó? ¿Cómo lo consiguió el que lo disparó?

¿Cuántas cosas quedan por saber de los sucesos del 11 de septiembre? Muchos expertos plantean que era imposible las torres se destruyeran en la forma que sucedió, solamente porque dos aviones impactaran contra las mismas. Ahora se está diciendo que es el resultado de una demolición controlada, inclusive se habla de explosivos de alto poder para lograrlo.

La torre número 7 del World Trade Center es aún una incógnita mayor. No hubo avión que impactara la misma, esta torre quedaba a más de cien metros de distancia (una cuadra) de las torres 1 y 2. Mientras las otras colapsaban, la número 7 se mantenía erguida, hasta que algunas llamas salieron de la misma. Siete minutos después estaba en el suelo, producto también de una “demolición controlada”.

Las oficinas de dicha torre, cuyos inquilinos entre otros eran el Servicio Secreto, la CIA, el FBI y el Departamento de Defensa, quedaron destruidas. La bóveda de documentos perteneciente al FBI, situada en el sótano de la torre 7, estaba abierta y vacía ¿?, como si alguien hubiera sabido lo que estaba por ocurrir.

¿Qué dijo la prensa sobre todo esto? Un acto terrorista llevado a cabo por Al Qaeda, cuyo principal escondite es Afganistán. Plena justificación para invadir Afganistán, asesinar, destruir y de paso controla las reservas de Petróleo y Gas Natural con que cuenta el país.

Por lo regular las campañas mediáticas que se emprenden tienen como fin el justificar una agresión después de haber establecido “un peligro”, que de no actuarse contra el mismo, se pone en juego la seguridad, ya sea de Estados Unidos, de los países occidentales o de cualquier país del mundo.

Pudiéramos poner como ejemplo de esto las famosas “armas de destrucción masiva” que según los servicios de inteligencia de Estados Unidos tenía Sadam Housein en Iraq. Esto justificó la ocupación de Iraq, el derrocamiento del gobierno de Sadam Housein y el ajusticiamiento del mismo, para en definitiva no encontrar las famosas armas.

Otro hecho relacionado con las mentiras sobre Iraq, ampliamente divulgado por la prensa occidental, fue el relacionado con el supuesto asesinato de niños en Kuwait, cuando las tropas de Iraq tomaron un hospital y le cortaron el aire a sus incubadoras. Esto lo relató una enfermera, que posteriormente resultó no serlo, pues era un miembro de la familia real de Kuwait, la que lo denunciaba como un horrendo crimen. Cuando se aclaró la mentira, el hecho no fue divulgado.

La reciente y todavía humeante guerra contra el pueblo libio es uno de los ejemplos más recientes de guerra mediática y la tergiversación de la verdad con el propósito de beneficiar los intereses económicos de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN.

Durante los primeros días de la revuelta, la prensa occidental reflejó las declaraciones de un falso representante del Tribunal Penal Internacional, que desde París habló al mundo del “genocidio” realizado por las tropas de Gadafi, que había producido “10.000 muertos y 50.000 heridos”. A pesar de ser todo una fabricación, esta mentira le dio la vuelta del mundo y tuvo el efecto deseado: “sin una intervención internacional de apoyo, los mercenarios asesinos de Gadafi entrarán a Bengazi para causar un genocidio”. Así nuevamente se forma el consenso a la guerra.

Para justificar la guerra, se explicó que la aviación de Gadafi bombardeó los barrios de Trípoli. En realidad, ningún área de Trípoli estaba destruida. Primero los satélites rusos lo verificaron, y después lo han confirmado periodistas y pacifistas de distintas naciones.

En todo momento los distintos órganos de divulgación llevan a la mente del que recibe la noticia, que las acciones de Estados Unidos son para promover una “guerra justa “, en defensa del “derecho internacionaI”
y de los “derechos humanos”. Se está evitando un “genocidio” y defendiendo a la “mayoría de la población”.

El Recurso del Silencio

Otro recurso que tiene la prensa en Estados Unidos es el silencio sobre aquello que no está en línea o conviene a los intereses que gobiernan el país. El caso del silencio sobre los Cinco es un vivo ejemplo de eso.

En un estudio realizado recientemente sobre la cobertura informativa a distintos temas de interés, que cubrió del 18 al 24 de julio, la dedicada a la guerra en Afganistán alcanzó solamente el 3 por ciento de las noticias publicadas. La agencia que realizó el estudio, The Tyndall Report, planteó que de los 15,000 minutos utilizados por las estaciones de televisión en el año 2010 para divulgar noticias, solamente dedicaron 415 a la guerra en Afganistán, lo que representa el 2,7 por ciento del tiempo utilizado.

El estudio incluyó todos los noticieros de las emisoras nacionales de televisión ABC, CBS y NBC, excluyó los de FOX y CNN. El análisis individual de lo dedicado por cada emisora a esta noticia durante el 2010, arroja que la CBS le dedico 174 minutos, la ABC 150 y la NBC 91 minutos.

Esto nos ofrece una clara idea de la llamada “libertad de prensa” existente en Estados Unidos, donde los intereses que dominan la nación utilizan los medios de prensa para crear criterios y opiniones favorables a los mismos y ocultan al pueblo estadounidense una realidad que de conocerse sería altamente perjudicial para los que diariamente incrementan sus capitales gracias a la guerra, la destrucción y la muerte.

El Financiamiento a los órganos de prensa.

Se ha conocido que el gobierno de Estados Unidos financia secretamente órganos de prensa y periodistas de más de 70 países, para poder utilizarlos en sus campañas mediáticas. Este financiamiento se realiza por medio del Departamento de Estado, el Departamento de Defensa, la Agencia Central de Inteligencia ( CIA ), la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), el Fondo Nacional para la Democracia (NED), el Consejo Superior de Radiodifusión (BBG) y el Instituto de EEUU para la Paz (USIP) entre otros. Esto fue divulgado por la revista In This Times, la que planteó dicho financiamiento asciende a más de cuatrocientos millones de dólares anuales.

La propia USAID desarrolla cursos tanto en Estados Unidos como en distintos países extranjeros, entre ellos Cuba, para enseñar las tácticas del periodismo, donde se incluye la forma de presentar situaciones dentro de la guerra mediática. Esto fue confirmado por Paul Kosack, portavoz de la USAID. “Cuando el objetivo es cambiar un régimen, estos programas han demostrado ser instrumentos eficientes para desestabilizar gobiernos que Estados Unidos no apoya”.

Isabel MacDonald, Directora de Comunicaciones de Fairness and Accuracy in Reporting (FAIR) –Imparcialidad y Transparencia en la Información–, una organización dedicada a la observación del trabajo de los medios de difusión que circulan en la ciudad de Nueva York, ha dico: “Éste es un sistema que, a despecho de su profesada adhesión a las normas de la objetividad, a menudo trabaja contra la verdadera democracia” –dijo– “apoyando la disensión sofocante y sin discriminar la información falsa que resulta útil a los objetivos de la política exterior de EEUU”.

El disfraz de la Guerra Mediática

Existen programas similares disfrazados bajo diversos rubros. Algunas agencias consideran que el “desarrollo de los medios” pertenece a su propio campo, mientras otras lo categorizan como “diplomacia pública” u “operaciones psicológicas”.

En diciembre de 2007, el Centro para la Ayuda Internacional a los Medios, (Center for International Media Asístanse, CIMA), una dependencia del Departamento de Estado, reportó que en 2006 la USAID distribuyó casi 53 millones de dólares en actividades de desarrollo de medios extranjeros.

Según el estudio, el Departamento de Estado proporcionó un estimado de 15 millones de dólares a tales programas. El presupuesto del NED para los proyectos de los medios de difusión asciende a 11 millones adicionales. Y el pequeño Instituto para la Paz de EEUU (USIP), con sede en Washington, pudo haber contribuido hasta con 4 millones más. Este informe no examinó el financiamiento que otorgan a los medios de prensa el Departamento de Defensa y la CIA, que se calcula en cerca de 50 millones de dólares.

Por ejemplo, Encounter, una revista literaria anti-comunista publicada entre 1953 y 1990 en Inglaterra, fue desenmascarada en 1967 como una operación de la CIA. Y, al igual que en el caso de hoy, organizaciones de nombres aparentemente imparciales, tales como el Congreso por la Libertad de la Cultura, también fueron fachadas de la CIA.
Las investigaciones del Congreso establecieron que el financiamiento clandestino de EEUU a medios extranjeros desempeñó a menudo un papel relevante en la política exterior, pero en ninguna parte tanto como en Chile a comienzos de los años 70.
“La principal operación de propaganda de la CIA, a través del periódico de la oposición El Mercurio, probablemente contribuyó lo más directamente posible al derrocamiento sangriento del gobierno de Allende y de la democracia en Chile”, dijo Peter Kornbluh, analista del National Security Archive (Archivo de Seguridad Nacional), un instituto de investigación independiente, no gubernamental.
Un corresponsal de la revista In These Times preguntó a la Agencia Central de Inteligencia si todavía financia a periodistas extranjeros. El portavoz de la CIA, Paul Gimigliano respondió: “La CIA, de ordinario, no niega ni confirma públicamente esta clase de alegatos”.

El Departamento de Estado financia el desarrollo de los medios a través de varias de sus oficinas, incluyendo:

  • el Bureau de Asuntos Educacionales y Culturales (Bureau of Educational and Cultural Affairs, BECA),
  • el Bureau de Inteligencia y de Investigación (Bureau of Intelligence and Research, INR)
  • el Bureau de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo (Bureau of Democracy, Human Rights, and Labor, DRL)
  • Oficina de Diplomacia Pública y de Asuntos Públicos (Office of Public Diplomacy and Public Affaire, OPDPA).

En relación con la Oficina de Diplomacia Pública, de reciente creación, debe aclararse que la misma tiene las mismas funciones de la oficina que fue su antecesora, con la única diferencia de que aquella estaba dentro del organograma de la CIA y ahora se colocó dentro del Departamento de Estado, aunque sus acciones y operaciones siguen siendo dirigidas por la siniestra agencia de inteligencia.

Además de eso, el Departamento de Estado, conjuntamente con la CIA y el Departamento de Defensa, deciden qué otras agencias, tales como la USAID y el NED, deben invertir sus fondos en desarrollo de los medios.

Los objetivos de la Guerra Mediática y la política exterior.

Dentro de los principales objetivos en América Latina contra los cuales trabajar, con el fin de dañar su imagen internacional, provocar problemas internos, diseminar información falsa y tratar de afectar la situación interna del país se encuentran Cuba, Venezuela, Bolivia, Perú, Nicaragua, Argentina, Ecuador y República Dominicana.

El Consejo Gubernamental de Radiodifusión (BBG) se convirtió en una agencia federal independiente. Hasta 2006 recibió un presupuesto anual de 650 millones de dólares. Además de la Voz de América, el BBG también opera varias otras estaciones de radio y TV.

La BBG también financia Radio Sawa (para la juventud árabe), Radio Farda (para Irán) y Radio Asia Libre (con programación regional para Asia). El BBG también financia transmisiones a través de la Radio y TV Martí, cuyo gasto anual asciende a casi 40 millones de dólares, según la Justificación del Presupuesto para Operaciones Extranjeras del Congreso (Foreign Operations Congressional Budget Justification).

Contratos de periodistas con BBG

Debido al fuerte interés en las miles de páginas de material de contratación para los medios de Miami, que el periódico Liberación obtuvo, y que constituyen las bases para este análisis y las series de reportes realizados por los periodistas que recibieron dinero del BBG, que son:
• Alberto Muller
• Alejandro Armengol
• Ariel Remos
• Armando Alvarez Bravo
• Carlos A Montaner
• Daniel Morcate
• Ena Curnow
• Enrique Encinosa
• Enrique Patterson
• Helen Ferre
• Humberto Cortina
• Jose Zarraluqui
• Julio Estorino
• Olance Nogueras
• Pablo Alfonso
• Paul Crespo
• Raul Rivero
• Wilfredo Cancio Isla

Cuba e Irán son dos blancos importantes de la USAID para el desarrollo y asistencia de los medios. El presupuesto USAID para la “Libertad de los Medios y la Libertad de Información” (Media Freedom and Freedom of Information) –durante la “transición” de Cuba bajo la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre II (Commission for Assistance to a Free Cuba II, CAFC II) – totaliza 14 millones de dólares. Esto representa un incremento de 10,5 millones respecto a la cantidad asignada en 2006. En Irán, la USAID ha presupuestado unos 25 millones de dólares para el desarrollo de medios durante el año fiscal 2008. Forma parte de un paquete de 75 millones destinados a lo que la USAID llama “diplomacia transformacional” en ese país.

El NED también estuvo bajo un gran escrutinio público en Venezuela, cuando se conoció que financiaba al movimiento anti-Chávez. En su libro El Código Chávez, la abogada venezolana-estadounidense Eva Golinger señaló que los beneficiarios del NED (y de la USAID) estuvieron implicados en la tentativa de golpe contra el presidente venezolano Hugo Chávez en 2002, como asimismo en la conducción gerencial de las “huelgas de trabajadores” contra la industria petrolera del país. Golinger también observó que el NED financió a Súmate, una ONG venezolana supuestamente destinada a promover el ejercicio libre de los derechos políticos de los ciudadanos que orquestó el fallido referéndum revocatorio contra Chávez en 2004.

El Nuevo Herald contra los Cinco

El investigador cubano Omar Stainer realizó un trabajo de investigación titulado “El Nuevo Herald contra los Cinco” en el que se demuestra la forma en que dicho periódico ha estado tergiversando toda una serie de informaciones relacionadas con nuestros Cinco Héroes, especialmente en los momentos previos al juicio al que fueron sometidos, todo lo cual se realizó con el objetivo de influenciar al jurado en cuanto al veredicto a tomar.
Entre las conclusiones del trabajo del compañero se destaca:

-Un discurso periodístico hostil hacia los cubanos arrestados el cual los deja con pocas o ninguna posibilidad de recibir un trato ajustado a la realidad por parte del jurado, de lo que se concluye que no puede esperarse sino agresiones constantes a través de las más diversas estrategias comunicacionales.

- El rotativo se identifica con el estrato más reaccionario de la comunidad cubana radicada en los Estados Unidos. Como consecuencia, impone en sus criterios sobre el juicio una visión contrarrevolucionaria y de total sintonía con los intereses del denominado “exilio” no ajustada a la realidad.

- Se desarrollaron campañas con el propósito de hacerle creer a los lectores que los arrestados eran culpables de todos los cargos imputados. Violentaron la máxima judicial de que se es inocente hasta tanto se demuestre lo contrario. Por lo que no actuaron con imparcialidad sino de forma dirigida.

En la investigación se señalan manipulaciones realizadas por El Nuevo Herald con el propósito de justificar la hostilidad hacia Cuba y se citan artículos en los que se planteaban acciones por parte del gobierno cubano que podían considerarse peligrosas para la Seguridad Nacional de Estados Unidos, en concordancia con la acusación de espionaje que se fabricó contra Los Cinco.

En la propia investigación se señalan los nombres de varios periodistas que publicaron artículos y se menciona la vinculación y financiamiento de algunos de estos por parte de los servicios especiales de Estados Unidos.

Guerra Psicológica y Campaña Mediática

Un experto en problemas relacionados con la prensa y su utilización, que ha dedicado una buena cantidad de años a este trabajo, el cubano Pedro Pablo Gómez, en su escrito “Guerra Psicológica y Campaña Mediática“, establece claramente como las campañas mediáticas forman parte de las guerras psicológicas que se desarrollan contra un objetivo determinado y apoyan otras acciones que se realizan contra los mismos. Como ejemplo plantea:

“En los caso de Venezuela y Bolivia junto a Cuba son colocados en la lista de países “promotores del terrorismo”, como concepto general y las campañas giran sobre el momento político en que se esté viviendo; ya sean procesos eleccionarios, supuestos avales al llamado narcotráfico permitido, conflictos armados con organizaciones enfrentadas al sistema; a la vez que reciben y protegen a verdaderos terroristas o vinculados al mundo de la droga, como el caso de Álvaro Uribe, estrechamente relacionado con el desaparecido capo colombiano, Pablo Escobar; o en el caso de los terroristas confesos como Posada Carriles, los Novo Sampol y otros ejemplares que se pasean por las calles de Miami.

Así las campañas se mueven de una forma operativa, el fin es crear problemas y diferencias en los objetivos atacados, cuando está terminando una campaña, ya se posee la continuidad con otra, es un proceso; en el caso cubano, puede pasar como el caso de Orlando Zapata, Guillermo Fariñas, los disidentes, las Damas de Blanco, los derechos humanos; o cualquier cosa que pueda generar descontento y división interna.” Y yo agregaría, y que pueda lesionar la imagen de Cuba en el campo internacional.

El mejor ejemplo de esto lo encontramos en las palabras del que fuera presidente de Estados Unidos, el General Eisenhower cuando al ordenar la invasión a Santo Domingo planteó que Estados Unidos no podía ver en calma cómo irresponsablemente un país marchaba hacia el comunismo.

Si analizamos cómo se ha desarrollado la política exterior de Estados Unidos durante los últimos cincuenta años, se ratifica que Estados Unidos no está dispuesto a ver en calma cómo los pueblos luchan por su liberación nacional e implantar el régimen social que más les convenga.

La respuesta de la prensa de Izquierda.

La prensa de izquierda contesta, pero aún es necesario que esto tenga más fuerza y posibilidades de divulgación para poder hacer frente a las campañas mediáticas que se desarrollan por órganos informativos que tienen gran poder y medios para divulgar sus campañas.

Recientemente se creó la Agencia Nacional de la resistencia Libia, cuando el golpe de estado en Honduras se organizaron un grupo de blogueros que mantuvo un aceptable nivel de información sobre lo que estaba sucediendo en dicho país, podemos decir que la ONG Periodistas por la Verdad ha estado trabajando en ese sentido y que otra organización de blogueros, ésta con base en Cuba y en varios países, Algunos blogs que se originan en Estados Unidos, América Latina y Europa, Blogueros y Corresponsales de la Revolución, con base en Cuba y otros países, también salen diariamente a enfrentarse al enemigo, pero tenemos que multiplicar este movimiento que puede resultar de gran utilidad para luchar en la guerra mediática.

Otra escaramuza contra Cuba en la Guerra Mediática.

La más reciente manifestación de la guerra mediática contra Cuba se puso de manifiesto el día 20 de septiembre cuando el Departamento de Estado desclasificó un grupo de documentos en los que se refleja la expulsión de Estados Unidos en el año 2003, de un grupo de diplomáticos cubanos por estar haciendo labor de inteligencia con el fin de vender información a Sadam Housein.

El que ofrece la información es Chris Simmons, un ex miembro de la Agencia de Información de Defensa, que en otras oportunidades ha tratado de iniciar campañas contra otros diplomáticos cubanos y eventualmente es utilizado en estas labores.

Independientemente de lo ilógico de la justificación, tanto Simmons como algunos órganos de prensa se han molestado en divulgarla sin hacer el más mínimo razonamiento sobre la misma. Lo importante no es si la justificación es cierta o lógica, lo importante para estos señores es sumarse a la comparsa y recibir su paga por el servicio realizado.

No podemos ver esta nueva campaña como un hecho aislado, se está tratando de crear un clima sobre los peligros que representa el “espionaje cubano”, con el fin de justificar acciones contra nuestra patria y en especial contra nuestros Cinco Héroes.

Conclusiones

Como dijimos anteriormente, la Guerra Mediática forma parte de un todo, de una Operación Especial que tiene sus objetivos bien definidos, donde se suman las Operaciones Psicológicas, las acciones de tipo económico, el tratar de aislar diplomáticamente a un país, el dañar su imagen internacional y el crear problemas internos que puedan a su vez ser divulgados por medio de la prensa.

El objetivo final es la destrucción del régimen establecido en el país y la instauración de otro que brinde beneficios a los intereses de Estados Unidos, independientemente de que su población no esté de acuerdo.

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